El Hombre que Quebró la Banca
Charles Wells (1841-1926) es uno de los hombres que lograron hacer quebrar la banca en Monte Carlo, hechos famosos por la canción llamada así.
Joseph Jagger fue el primer apostador que se hizo conocido en 1873, aunque la canción fue escrita en 1892. François Blanc, el dueño del casino de Monte Carlo, buscaba publicidad con historias de grandes ganancias en la ruleta. En Julio de 1891 Wells fue a Monte Carlo con 4.000 libras esterlinas que había ganado estafando gente, haciéndolos invertir en un falso invento, la "cuerda musical para dar saltos".
En una sesión de once horas Wells "quebró la banca" doce veces, ganando un millón de francos. En una ocasión ganó 23 veces de 30 tiradas sucesivas de la bola. Wells regresó a Monte Carlo en Noviembre de ese año y volvió a ganar. Durante esta sesión hizo otro millón de francos en tres días, incluyendo apuestas exitosas al número cinco durante cinco turnos consecutivos. A pesar de que el casino contrató unos detectives, nunca logró descubrir cual era el sistema de Wells. Más tarde él mismo admitió que se trató nada más que de una racha de buena suerte. Su sistema era la riesgosa martingala, duplicando la apuesta para cubrir las pérdidas.
En abril de 1892, Fred Gilbert escribió una canción popular, "El hombre que quebró la banca en Monte Carlo". La canción fue popularizada por la estrella de music hall Charles Coborn. La canción ayudó a Wells a convertirse en una celebridad.
Wells ha explicado que su éxito fue porque cuando trabajaba como ingeniero, inventó un dispositivo para ahorrar combustible de los barcos. Convenció a mucha gente rica para invertir en su invento. Hizo otro viaje a Monte Carlo en un gran yate en el invierno de 1892 con su criada. Wells explicó que el yate era para probar su invento. Wells volvió a quebrar la banca seis veces más pero entonces perdió su dinero y el de sus inversores, algunos de los cuales enviaron dinero adicional que él había pedido diciendo que lo necesitaba para reparar el artefacto. Wells fue arrestado en Le Havre y extraditado a Inglaterra. Fue encontrado culpable de fraude y condenado a ocho años de prisión. Más tarde, Wells tuvo que cumplir otra sentencia de tres años por fraude y entonces emigró a Francia, donde un nuevo timo le hizo ganar otra sentencia, esta vez de cinco años. En 1926, Wells murió en París, en medio de la pobreza.





